PAISAJES    Landscapes


Desde las pinturas rupestres hasta el siglo XVIII, la naturaleza aparecía muy pocas veces en las obras pictóricas como paisaje valorable por sí mismo.

Se atribuye a los artistas chinos, a partir del siglo V, el mérito de 'descubrir' el paisaje como elemento pictórico, por influencia del budismo y su concepción de la naturaleza. En Europa el paisaje no aparece hasta el Renacimiento, aumentando progresivamente su presencia en las obras de arte y convirtiéndose en objeto de interés por sí mismo y no como fondo de una composición religiosa o de un retrato. Pero no ganó categoría de género pictórico hasta el siglo XVII en Holanda, país que desarrolló una importante escuela paisajística, representada por artistas como Jacob van Ruysdael.

En el siglo XIX, el ejemplo holandés se universaliza, convertido en uno de los objetivos del realismo pictórico, y en especial en Francia a través de la Escuela de Barbizon y el plenairismo (los pintores pintan al aire libre y no en sus gabinetes). Este nuevo interés por plasmar un instante fugaz de luz o una anécdota, en plena naturaleza, impulsó el uso de técnicas como la acuarela, con una mayor rapidez de ejecución, y la pincelada suelta en busca de conseguir una impresión más que un dibujo, una de las claves del impresionismo.

En momentos cronológicamente diferentes de oriente y occidente, la geografía y naturaleza dejaron de ser objeto de temor o espacio simbólico de los poderes míticos o de los espíritus de la región para convertirse en objeto estético, y por tanto objetivo de la obra de arte.

 

El paisaje ha sido uno de los motores de la evolución de la historia de la fotografía. La mirada fotográfica más antigua de la que tenemos conocimiento resulta ser un paisaje rural que Nicéphore Niepce nos legó en su Vista desde la ventana en Gras, 1826. Vista urbana o vista natural los pioneros documentaron el desarrollo social de nuestras comunidades partiendo de aquellos paisajes muertos, donde nadie parecía habitar, dando cuenta de las limitaciones técnicas de la época.

A estas propuestas fotográficas siguieron otras donde los polos del realismo y del idealismo, una y otra vez alternaron su influencia. Ello condujo hasta un paisaje tamizado a través de las experiencias formales de las vanguardias o de las demostraciones de dominio del medio de Ansel Adams. La visión moderna del espacio encuentra sus precedentes en la Historia de la fotografía, pero sobre todo en el cambio a la postmodernidad ofrecido por las aportaciones de William Eggleston, especialmente con su uso del color y su preocupación por trasladar la atención fotográfica a ese ningún-lugar-en-particular del que tanto han bebido las diversas hornadas de los artistas europeos, durante los años 1980 y 1990.

 


La Montaña


El Bosque

 


La Costa


La Llanura